Soldados, y trabajanJosé Mujica, el candidato presidencial del frenteamplismo, en uno de los tantos arranques de su inveterado populismo afirmó días atrás, en las inmediaciones de la Gruta de Lourdes, que "vamos a poner a los presos a hacer bloques y a los milicos a laburar".
Soldados, y trabajanJosé Mujica, el candidato presidencial del frenteamplismo, en uno de los tantos arranques de su inveterado populismo afirmó días atrás, en las inmediaciones de la Gruta de Lourdes, que "vamos a poner a los presos a hacer bloques y a los milicos a laburar". Vayamos por partes: no parece correcto que un candidato a la Presidencia de la República se refiera a los integrantes del Ejército Nacional como "milicos". Empecemos por respetar a una Institución que se entronca con la gesta artiguista y la independencia de nuestro país, y a la gente que la integra. No hace bien que un aspirante a la primera magistratura se refiera a los soldados en forma peyorativa.Lo que para Mujica son "milicos" y para nosotros son soldados, es uno de los grupos más castigados y postergados de la sociedad, aunque no por eso menos digno. No es necesario ponerlos a "laburar", ya trabajan, aunque desde el gobierno se les asigne una remuneración vergonzosa y humillante. Hace un año, el Comandante en Jefe del Ejército, Gral. Jorge Rosales denunció durante los actos conmemorativos de la Batalla de Las Piedras que alrededor del "90% del personal del Ejército está por debajo de la línea de pobreza y un porcentaje muy importante está en la indigencia". Pero trabajan y están las 24 horas del día a disposición de su Institución.Tal vez sería más fácil para ellos dejar de "laburar" y acogerse a los beneficios que bajan desde el Ministerio de Desarrollo Social, donde se da sin exigir nada a cambio. Porque el Estado auxilia al que no trabaja, pero a aquel que lo hace, aunque su paga sea escandalosamente insuficiente, lo deja abandonado a la mano de Dios. Practica el asistencialismo liso y llano (al estilo Chávez o Kirchner) que no soluciona el problema de fondo -la falta de educación o de cultura de trabajo-, sino que por el contrario lo agrava: la gente se acostumbra a recibir sin que se le exija nada. No hay estímulos para buscar ocupación. Alguna changa y la protección del Estados son suficientes. De los que trabajan, pero siguen en la miseria, no se acuerda. Salvo que tengan un sindicato "amigo" que no es el caso.El Ejército es el ejemplo más brutal de esta discriminación impulsada desde el gobierno, sólo porque pertenecen a una Institución permanentemente cuestionada por hechos que ocurrieron hace 30 años. Son lo que alguna vez hemos llamado como "los parias" uruguayos, palabra con la que se conoce, en el feroz sistema de castas de la India, a los individuos pertenecientes al más bajo de los grupos sociales, cuyas actividades son consideradas impuras y viles.No importa que sean garantes de la seguridad del Estado (¿verdad Mujica?), patrullan y hacen controles fronterizos. Cuidan cárceles y son los primeros -la vanguardia- para colaborar allí donde el país los necesite, llámese Plan de Emergencia, incendios, inundaciones, sequías y todo tipo de catástrofes. Tampoco importa cuántas horas: las que sean necesarias. Son "parias" abandonados por la sociedad.La gran pregunta es por qué ingresan en el Ejército, si saben de las condiciones y de sus sombrías perspectivas. La respuestas pueden ser varias; habrá algunos que lo hacen por vocación, otros porque les parece la única alternativa, pero todos por algo que se llama "dignidad": se resisten a vivir de la caridad pública, eligen trabajar ("laburar"), aunque deban convivir con la rígida disciplina militar y la mirada socarrona de aquellos que los tratan de "milicos".Ahora Mujica promete darles unos bloques fabricados por los presos para que hagan viviendas. ¡Qué generosidad! ¡Qué sensibilidad! Se olvida que esa es una tarea que le corresponde al Estado o tal vez que la realicen aquellos que cobran todos los meses una partida, sin ninguna exigencia de contraprestación. Se olvida que la Constitución asigna al Presidente el mando superior de todas las fuerzas armadas y su deber es velar por la situación de sus subordinados.Lo que necesitan son salarios dignos y no bloques fabricados por los presos. Necesitan facilidades para acceder a una vivienda digna, y no esta desprolija "solución" habitacional. Que se les respete como personas que están a la orden las 24 horas del día. Necesitan que no los acorralen más, necesitan que los traten como lo que son: seres humanos que sirven a su país, que integran su Ejército Nacional.Que son soldados, no "milicos", señor candidato a la Presidencia de la República. Y trabajan.
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