EL VALOR DE LA MEMORIA Imprimir Correo
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Pobreel Mejor 
14-09-2009 a las 09:00:16

El valor de la memoria

Pocas personas tienen la autoridad en todo sentido del Dr. Enrique Beltrán para convencer que Carmelo Vidalín ha sido la víctima elegida por el Dr. Tabaré Vázquez para encubrir el cuadro escandaloso de lo ocurrido en el ámbito de Antel, con una denuncia penal insólita e inédita arrojada con todo el peso de su investidura presidencial. Así lo hizo nuestro Director Consultor, apoyado por el "Hoy Importa" del 7 de septiembre, en su "Recodo" del sábado pasado bajo el sugestivo título de "La coartada". El efecto natural que deberían tener las reflexiones de una personalidad de su trayectoria y jerarquía, es el estímulo a la memoria de quienes lo leyeron y tienen en duda su voto. Refrescar la memoria es importante para recordar que Vázquez accedió a la Presidencia colocando en la Prosecretaría a su hermano, únicamente conocido por haber integrado una banda subversiva que le robó a la patria la bandera original de los Treinta y Tres Orientales, para que entre otros cometidos, usara su experiencia guerrillera en organizarle una guardia de seguridad de decenas de guardaespaldas, pagados, claro está, con dineros de los contribuyentes uruguayos. También es útil la memoria para recordar que desde un primer momento, a pocos días de asumir, arrasó con el principio de Separación de Poderes calificando de "peligrosos delincuentes" a procesados que desde hacía tres años no habían sido objeto ni de acusación fiscal, lo que dio lugar a que por eso y otras razones la Comisión de Derechos Humanos de OEA reprobara a nuestro país. Esa misma memoria en actividad, nos recordará el monopolio de hecho de la oncología en la salud pública que consagró, en beneficio de una empresa en la que, directamente o a través de familiares cercanos, tiene intereses. La memoria también permitirá ir sumando la reiteración de actos de proselitismo político en que participó en el quinquenio de su mandato, transgrediendo expresas prohibiciones constitucionales.En uno de esos actos, en el mes de marzo en Montevideo, recordaremos su advertencia para que a nadie se le ocurriera preguntar el costo, porque aquél autobombo en año electoral no era un gasto, sino una inversión, pero tuvo que confesar que costó ciento ochenta mil dólares. ¿Lo recuerdan, uruguayas y uruguayos? Fue aquél en que hizo un tosco ejercicio de ventriloquia para caricaturizar la voz de un adversario político, lo que dejó solo la prueba de su pésima educación. La memoria nos puede trasladar también a marzo de 2007, cuando en Chile dijo haber acordado con Kirchner que Botnia -a quien ni siquiera consultó- paralizara las obras para que los argentinos cesaran en la continuidad del delito contra la libertad por los piqueteros que cortaban los puentes, y después negó haber acordado, hasta que Brovetto nos explicó que en realidad "acordaron a acordar".En dosis razonable, la memoria nos retrotrae a las insolencias que tuvo que aguantarle al canciller Gargano cuando a él y a Astori les tiró con la prohibición del programa frentista a otorgar un TLC con Estados Unidos. La anécdota del tren, uruguayas y uruguayos. Y también al nombramiento como Fiscal de Corte "interino" a quien no tenía idoneidad constitucional para ocupar el cargo. Y también su fracaso ante sus propios correligionarios cuando quiso jerarquizar las fiestas patrias exaltando a Artigas, en quien se mimetizó recientemente en Bella Unión, y en contra de la opinión del pueblo se empeña en trasladar sus restos a un edificio cuyo destino se desconoce. O el estrepitoso fracaso de su impulso a la candidatura presidencial de Astori, impuesto por el congreso del propio Frente Amplio. O la traición a su prédica que pagaría más quien tiene más, cuando quien paga más es el que trabaja más y mejor, y a quien no trabaja porque no quiere, o exigiendo pagos en negro para no perder el beneficio, se les asiste con dinero en efectivo que sale de los bolsillos agujerados de trabajadores y jubilados, que tributan a tasas de actividad el hipócrita IASS.Se dice que Vázquez tiene un índice muy alto de popularidad, muy por encima de la intención de voto asignada por las encuestas al Frente. Nunca se supo qué quiere decir "popularidad", pero quien acuda a su memoria y compruebe que todo lo que decimos y mucho más que el espacio nos impide reseñar es la pura verdad, coincidirá con nosotros aunque sea para descartar una acepción del término, en que no significa mérito, y dar la razón a quien dijo que la fama es puro cuento.
El País Digital

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